El hombre moría sentado y cabeceando en un trance eterno
Por entre el alma vacía no encontraba al niño
Y su corazón adormecido no advertía la mañana
Aunque el niño gritara.
En la calle de enfrente una mujer respiraba
Por entre un pecho vacío
Y sus manos temblorosas buscaban escondite
Aunque el calor las sofocara.
Y no se miraron.
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