viernes, marzo 01, 2013

M.S.

He tenido el mismo sueño recurrente.

Recuerdo las pisadas sobre la madera desvencijada,
hasta verte entre la niebla que parecía entretejerse
en el marco de la ventana.

No pude emitir ni un sonido. Estabas casi junto a mí.
Te sentí.

Me mirabas fijamente sin decir nada. 
Sólo se escuchaba el suspiro del viento, silbido cortante.
            
Alcancé a dar un paso cuando, inmediatamente,
me paralizó el intenso desconcierto que me había carcomido antes.

Ya no estabas.
Quedé sola en medio de la habitación.
           
Corrí hacia la ventana apartando las piernas que flaqueaban 
y al palpitante pecho.


Y lo que vi…


No podría describir lo que vi.